miércoles, 4 de junio de 2014



A modo de introducción:
La salud siempre ha sido un tema importante en la educación. Está incluida en los planes de estudio de muchos programas de educación de personas adultas, así como en los programas de educación general.
El mejorar los conocimientos sobre la salud es un elemento esencial en muchos programas de alfabetización y educación básica. La educación para la salud frecuentemente se combina con otras medidas para mejorar el bienestar y fomentar el desarrollo de la comunidad.
La educación es un factor determinante en la salud. Es bien sabido que quienes están más predispuestos a tener mala salud no son únicamente los más pobres, sino quienes tienen el menor nivel de educación.
Es más, la experiencia adquirida tanto en los países en desarrollo, como en los países desarrollados, indica que la alfabetización y los programas de educación no formal pueden conducir a mejorar la salud y el bienestar general de modo significativo.
El concepto de la educación para la salud,  actualmente abarca un concepto más amplio de promoción de la salud y un nuevo énfasis en la prevención, se concentra cada vez más en el aprendizaje y en el proceso de fortalecimiento de la autonomía.

Educación sexual:
“La educación sexual, entonces, sólo puede entenderse como una educación del carácter y tiende al desarrollo del conocimiento de los aspectos físicos, psicológicos, emocionales, espirituales y sociales en las relaciones humanas”.

SEXUALIDAD:
“Conjunto de condiciones fisiológicas, psicológicas y emocionales que caracterizan cada sexo”.

ETAPAS DE LA SEXUALIDAD

INFANCIA
ADOLESCENCIA
JUVENTUD
ADULTEZ
Se desarrolla la identidad sexual (masculinidad y feminidad).
La sexualidad está latente.
Se acelera el proceso de maduración sexual. Hay cambios hormonales, menstruación, polución, etc.
Se alcanza la madurez física de la sexualidad, pero el aspecto emocional continúa en desarrollo.
Se alcanza la madurez emocional. Es el tiempo de lograr la plenitud sexual en el marco de una pareja estable.



           La sexualidad se proyecta como una parte importante en el conjunto de vivencias y experiencias de la vida y se convierte en fuente de salud y energía creadora. Por lo tanto, la educación sexual da al individuo la oportunidad de integrar su sexualidad dentro de un proceso armónico de maduración que le permitirá realizarse y vincularse con los otros, en especial con el otro sexo, y al poder asumir su libertad y sus responsabilidades encontrar un equilibrio psicoemocional que le asegure bienestar.
            La sexualidad actualmente está muy reducida, constreñida, limitada a unas formas de relación muy particulares y sumamente exigentes tanto para los jóvenes como para quienes ya no lo son. La sexualidad hoy en día sufre de una triple reducción: es “juvenil”, es “genital” y, como elemento más reciente, está muy asociada a “la belleza”. Se dice que la sexualidad imperante es “juvenil” porque pareciera que las personas se convirtieran súbitamente en seres sexuados en la pubertad, cuando en realidad la sexualidad empieza a desarrollarse desde una edad muy temprana. Esta edad es una edad donde se concentran numerosas expectativas, que se refuerzan por el vacío de información explícita previa. La asociación entre “sexualidad y belleza” tiene que ver con la necesidad, cada vez más extendida, de sentirse atractivo o atractiva sexualmente. Este deseo, nunca suficientemente satisfecho, da lugar a trastornos de autoimagen que una educación sexual mejor planteada debería prevenir.
             En estos tiempos modernos, una de las tareas más importantes que tienen los padres es la de orientar lo mejor posible a sus hijos en los temas relacionados con su sexualidad. Sin embargo, muchos padres no cumplen con dicha tarea, ya sea por sentirse avergonzados de hablar de sexo con sus hijos o por no sentirse preparados para ello.
             Las consecuencias son: embarazos prematuros ante una actividad sexual irresponsable de parte de los chicos y chicas, o el contagio de una
infección de transmisión sexual (ITS). Muchas adolescentes comienzan a ser activas sexualmente sin conocer qué métodos anticonceptivos existen y las enfermedades de trasmisión sexual a las que están expuestas, la ginecóloga dice: "Antes de que una chica considere iniciar una relación sexual, ella tiene que pensar si está o no física y emocionalmente preparada. También tiene que estar consciente de las consecuencias de la actividad sexual temprana".
Para un inicio saludable
              "Cualquier chica que está pensando en comenzar a tener una vida sexual activa debe de ver a un médico antes de empezar a tener relaciones sexuales".
             
La atención médica está disponible en todo el país y los métodos de prevención también.
Para concluir el trabajo dejo un link de un video que me pareció muy interesante y relacionado a este tema:
http://www.youtube.com/watch?v=MKwt8z1VtcA